|
Haz clic aquí para modificar. Me dedique 20 años al mundo financiero y al mismo fui profundizando mis estudios en Psicología Transpersonal, Coaching , Astrología y Bioenergética. Muchas veces me encontré preguntándome como haría para conciliar esos mundos que a primera vista parecían tan distintos. No fueron pocas las veces que los clientes que conocían mi inclinación hacia lo humanístico me dijeron, “ ¡qué raro, nada que ver una cosa con otra!” o “¿te vas a dedicar a eso?, ¡qué cambio!” Sin embargo, con el correr del tiempo, pude comprender que son mundos íntimamente relacionados. Es más, desde mi punto de vista, el dinero es una forma que tiene el espíritu para manifestarse. En este mundo, somos materia, somos almas aprendiendo a través de cuerpos físicos. Comemos alimentos/materia, viajamos sentados en materia/autos, nuestras casas son de materia/ladrillos-cemento-adobe. Nuestro aprendizaje ES a través del mundo físico y cuando hablamos de mundo físico hablamos de todo aquello que podemos ver y tocar. Como mencione en mi artículo anterior “Expresar nuestra esencia es bajar el cielo a la tierra” Esto es transformar en una experiencia tangible aquello que somos , materializar nuestra esencia, nuestros dones. Hacer nuestro aporte a este mundo/materia desde nuestros dones. Para ello el requisito fundamental es reconocer nuestros dones, valorarlos y valorar el aporte que hacemos con ellos a los otros. Cobrar por nuestro aporte, es una forma de poner en materia los dones/habilidades que expresa nuestro espíritu. Entonces el mundo material y el espiritual son uno solo. Simplemente son dos formas de expresión distinta. Estoy convencida de que el aprendizaje que tenemos es re-conocer nuestros dones y entregarlos al mundo. Esto implica re-conectar con algo sabido y entregarlo a los demás y a su vez aprender y utilizar los dones de otros sean estos conocimientos espirituales, habilidades manuales, inteligencia racional... La manera que convenimos para darle valor a nuestras habilidades/dones es poniéndole un precio. No todo tiene un precio…es verdad. Gran parte de este dar y recibir no tiene un valor monetario. Una palabra dicha a un desconocido que cambió su estado de ánimo, una sonrisa, una palmada de ánimo a un amigo, el afecto que damos, el afecto que recibimos…. Sin embargo, vivir en un mundo/materia, nos exige reconocer nuestras habilidades, valorar aquello que podemos aportar a los demás , entregarlo e “intercambiarlo” por dones/ habilidades que no tenemos o no desarrollamos. Antiguamente esto se hacía a través del trueque, hoy tenemos una convención que es la moneda y es el símbolo de la materia por excelencia. Si tengo lo que necesito y disfruto de lo que tengo, estoy en paz conmigo, seguramente este intercambio esta en concordancia con mi esencia, con mi espíritu. Si no tengo lo que necesito en términos materiales, hay algo que tengo que revisar en términos de creencias, en términos de cuanto valoro mis habilidades. Si tengo lo que necesito pero no disfruto de lo que tengo, también tendré que revisar las creencias y cuan merecedor me siento de tener eso. Si tengo lo que necesito, lo disfruto, pero nos estoy en paz, estoy ansioso, estresado, quizás tenga que revisar si la forma en que lo genero esta en concordancia con quien quiero ser, con mis valores. El vinculo con la energía del dinero abre un espacio para una profunda indagación acerca de nuestro ser. Cuando este no es fluido esta indicando que algo de lo que pienso, siento, expreso, no está en concordancia con quien soy. Por ello trabajar el vínculo con el dinero, inevitablemente nos va a llevar a revisar otras áreas de nuestra vida como cuanto me valoro, cuales son mis propios valores, mi vinculo con el poder, cuan útil me siento, la seguridad personal, cuan “enraizada” estoy en este mundo/materia. En definitiva, podemos aprender mucho de nosotros si nos preguntamos y profundizamos acerca de nuestro vínculo con el dinero. Haz clic aquí para modificar.
0 Comments
Leave a Reply. |
Archives
March 2014
Categories
All
|

RSS Feed