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A través de un profundo contacto con nuestra esencia, un re-conocimiento de quienes somos y un sincero agradecimiento a nosotros mismos podemos vivir el aquí y ahora en plenitud e integrados.
. Que el espíritu deje de ser “algo” cuya comprensión y entendimiento sea una facultad exclusiva de iluminados, que la mente este al servicio de quienes somos en lugar de ser nosotros aquello con lo que se identifica la mente y que el cuerpo sea un medio para hacer experiencia, experimentar y saborear la vida en vez de ser un “envoltorio” puesto al servicio de quien lo mira. Te invito a que conectes con tu propia sabiduría y que simplemente tomes de esto aquello que te resuena. Desde una mirada energética simplificada y quizás la más difundida, de los niveles que nos componen podemos decir que somos CUERPO- MENTE y ESPIRITU. SOMOS CUERPO. Reconectar con el cuerpo es SENTIR la vida. El cuerpo es materia. Es el vehículo visible que nos “transporta” para el aprendizaje en esta vida.El espíritu utiliza el cuerpo como vehículo para expresarse. SOMOS MENTE La mente es el “conector” entre el cuerpo y el espíritu. Es como un decodificador que transmite el espíritu las intenciones del cuerpo y transmite al cuerpo las intenciones del espíritu. En la mitología Griega, Mercurio es el mensajero de los Dioses, el único autorizado a pasar del Cielo al infierno ya que es el responsable de transportar las almas de los muertos y de traerlas a la vida cuando volvían a encarnar. En astrología es la mente, nuestro proceso de pensamiento. Desde esta mirada conjunta de Mitología y Astrología también podemos ver como la mente es el vehículo de conexión del mundo sutil con el mundo material. SOMOS ESPÍRITU El espíritu es el ser esencial, aquello que somos y olvidamos y que da sentido a nuestro viaje en la tierra. El aprendizaje es expresar nuestra esencia en el plano material. Reconectar con aquello que somos desde un aprendizaje en la materia y con la materia. Ni colgados espirituales ni insaciables materialistas Somos lo que Creemos, somos lo que pensamos. Si la mente solo se identifica con uno de los planos y “cierra” la conexión con el otro, se produce un desequilibrio que se ve reflejado en nuestra vida. Cuando estamos desconectados de nuestro ser esencial, nuestra mente se identifica solo con la materia y así nos orientamos exclusivamente a los logros materiales entendiendo como “logros” aquellos que nuestro entorno valora como tales ya que estamos “desconectados” de nuestros propios valores. Necesitamos “acumular” materia para sentirnos seguros…más bienes, más logros materiales= mayor seguridad=…….ansiedad permanente, angustia, stress. Si nos conectamos solo con el espíritu y no con nuestro cuerpo, es decir con el plano material, la vida en este plano implica sufrimiento porque el espíritu no encuentra un canal de expresión a través nuestro, no podemos materializar lo que somos, es decir plasmarlo de forma concreta. Bajar el cielo a la tierra El aprendizaje es integrar cuerpo, mente y espíritu. Vivir en la tierra expresando y compartiendo nuestros dones. En la medida que este canal fluye, fluye la energía vital y nos conectamos con la abundancia de la vida. Aprender a “escuchar” el cuerpo, sentirlo, comprenderlo y respetarlo nos acerca a nosotros mismos. El cuerpo “habla” a través de sensaciones, dolores, enfermedades, contracturas. El espíritu habla a través de sentimientos y emociones. Cuando no estamos alineados con nuestro ser hay alguna parte de nosotros que nos lo muestra, puede ser que emocionalmente no estemos bien (depresión, angustia, ansiedad) o que nos duela algo en el cuerpo, desde un simple dolor de panza o acidez hasta una enfermedad terminal. Es decir que nuestro ser se expresa a través de los sentimientos, las emociones y el cuerpo. Como es adentro es afuera Las situaciones que se nos presentan como destino, las personas con las que establecemos relación, las personas que “aparecen” en nuestro camino, son un reflejo de nuestro vinculo con nosotros mismos y de la armonía o desequilibrio que hay en nuestro interior. Del ¡¡¿Por qué a mí?!! Al ¿Qué significado tiene esto? Ante una situación en la vida, sea esta una experiencia interna o algo que venga desde afuera, podemos preguntarnos ¿Por qué a mi? ¿Por qué me pasa esto? Desde la misma pregunta estamos limitando la respuesta ya que nos llevara indefectiblemente a encontrarnos culpables de algo (porque no hice esto o aquello, porque hice esto o aquello…) o a buscar culpables afuera (nuestros padres, la sociedad, mi pareja,etc). En definitiva, esta pregunta nos va a llevar a la historia, a lo que podría haber sido y no fue, y probablemente sea poco “nutritiva” para nuestro presente. El viaje hacia nosotros mismos empieza cuando cambian las preguntas. Si comprendemos que tanto aquello que se expresa a través de nuestro cuerpo y emociones como aquello que se refleja en nuestro entorno es una expresión de lo que soy podemos cambiar la pregunta a ¿Qué significa esto? ¿Qué tengo que aprender yo de esto? ¿Para que está esto en mi vida? De esta manera, la vida cobra sentido a cada momento y dejamos de esperar llegar a un resultado o lugar determinado para ser felices. “Expresar aquello que somos es honrar la vida”
3 Comments
Beca gloris
1/4/2020 11:59:58 am
Que hermoso entendimiento sobre nuestro ser como va inflyendo en mi alma tan maravillosas letras..muchas gracias por compartirnos la esencia de nuestro ser cordial saludo
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Bebeca gloris estrada
1/10/2020 11:40:33 am
Que hermoso entendimiento sobre nuestro ser como va inflyendo en mi alma tan maravillosas letras..muchas gracias por compartirnos la esencia de nuestro ser cordial saludo
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