Dediqué 18 años de mi vida a asesorar a personas en temas financieros. En esos años pude ver distintos comportamientos que aparecían en la gente cuando el dinero estaba en el medio. Algunas personas (fundamentalmente mujeres), cuando recibían un llamado telefónico mío para ir a verlas y revisar su cartera de inversión se ponían nerviosas o al menos incómodas. Inclusive una vez una de ellas llegó a decirme “ cuando me llamás se me revuelve el estómago” Aclaro, que mi función era invertir y hacer generar ganancias con el dinero que el cliente ya tenía, no los llamaba para reclamar el pago de una deuda o pedir dinero prestado. Otras personas no llamaban nunca para ver el estado de su cuenta como si no pudieran conectarse con lo que les pertenecía y estaban también los que llamaban todos los días como si fuera a “reproducirse” más rápido su plata por estar encima de ella constantemente y por supuesto no podían esperar los tiempos que inicialmente habíamos programado para que el plan rinda sus frutos y hacían movimientos que usualmente fracasaban. Los que siempre se olvidaban de sus movimientos de dinero y culpaban al banco o a alguna “mano mágica” por lo les faltaba, hasta que después de un complicado rastreo e investigación le mostraba que había realizado más extracciones de la que se acordaban y de todos modos seguían desconfiando. El acaudalado deprimido que a pesar de tener fortunas sentía un profundo vacío porque no tenía alguien interesante con quien compartir sus viajes y sus muchos bienes. Hijos que odiaban a sus padres por problemas de dinero. Esposos que escondían el dinero a sus mujeres…”por las dudas”… El que sabía cuanto tenía y lo valoraba, el que nunca le alcanzaba, el que escondía, el que mostraba, el que disfrutaba y el que lo sufría. Esto que les cuento no es sacado de una ficción, ¡¡¡es la pura verdad!!! Y me pregunto hoy…¿quien dice que el dinero es algo frío, superficial? ¿Porque muchas veces no podemos conectar los sentimientos con lo material, que sin embargo se nos juegan todo el tiempo cuando hablamos de dinero? Pocas cosas hay que saquen a la superficie con tanta velocidad y claridad, emociones que quizás en otros ámbitos no mostramos porque no nos animamos o porque ni siquiera podemos. El miedo a que se acabe el dinero, el miedo a que nos olvidemos de los afectos, la desesperación por “agarrar” todo lo que puedo incluso en detrimento de otro, la conexión con el placer y el disfrute, la envidia de ver que otro tiene, la indignación por ver como el poderoso roba…. Estas emociones que pasan por nuestro interior, a veces en forma conciente y muchas de manera invisible, condicionan nuestra relación con el dinero y determinan cuan disponible lo tenemos, que lugar le damos en nuestra vida, que dejamos de lado por el dinero. Desde esta mirada, el dinero surge como una herramienta potente para conocernos más, para mirarnos, para animarnos a revisar otros ámbitos de nuestra vida a partir de la relación con el. Los invito investigar este espacio, a conectar con las emociones que surgen a partir de esto. En otros artículos iré profundizando lo que aquí simplemente expongo a modo de reflexión. Hasta la próxima... Karina aquí para modificar.
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11/17/2022 05:36:23 am
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