La necesidad de definirnos coarta la libertad y la creatividad de Ser en cada momento. Las seguridades que da poder “definirnos” tienen el riesgo de dejarnos atrapados en modelos de “quiénes somos” con la consecuente obligación implícita de no defraudar a quienes “compraron” ese “producto” y cuyo principal consumidor es uno mismo. Pareciera que en la actualidad, con estudios sobre Marketing que ahondan inclusive en que gestos hacer y que gestos no hacer a la hora de “vendernos”, estamos cada vez más capacitados para olvidar quiénes somos y adaptarnos a lo que los otros “compraran”. Definirnos dentro de los parámetros socialmente aceptados, viene con un “Manual del Usuario” con reglas y normas claras para alargar la vida del producto y lleva el sello de “Insatisfacción Garantizada”. Es obligatorio leer dicho Manual desde el nacimiento ya una vez aprendido nos aseguramos que perduraremos mucho tiempo inalterados y acordes a las definiciones y especificaciones Culturales, Sociales y Familiares sin necesidad de tener que ocuparnos de Sentir y Pensar por nosotros mismos con el consecuente beneficio de una vida ordenada y libre de contratiempos, incertidumbres y sobresaltos. La letra chica dice: Si durante su uso, despierta, no nos haremos cargo si este producto genera sensaciones de una vida vacía de contenido. Ante estos síntomas recomendamos acudir con urgencia al centro médico más cercano para que le suministren la anestesia correspondiente a fin de evitar mayor conexión con su interior y demás sentimientos adversos que pudieran alterar su modo de ser y estar en el mundo. ¿SER O ESTAR SIENDO? Las identificaciones primarias parecieran ser necesarias al inicio de la vida ya que nos dan “moldes” o parámetros dentro de los cuales crecer. Quizás sin estos “moldes” que guían a modo de tutores, el crecimiento y adaptación al “medio humano”, nos perderíamos en un océano de posibilidades y sería muy difícil y angustioso convivir con eso. Definirnos nos permite nombrarnos, nombrar que hacemos, a que nos dedicamos, cuáles son nuestros gustos, intereses, valores. Sin embargo si esta definición, esta forma que nos permitió crecer, ubicarnos en la sociedad, no es revisada y puesta en duda, resignificada, transformada y renovada se transforma en una prisión a cuyos barrotes nos aferramos y ahuyentamos a toda aquella persona, pensamiento, sentimiento que allí no encaje. Cada día el gasto energético de mantener inalterada esa estructura es mayor y el precio es lo que hoy vemos a diario: depresión, ataques de pánico, suicidios, violencia en sus más variadas formas. Entender el Ser como algo en permanente transformación, movimiento y evolución es muy distinto a percibirlo como algo estático, como un punto, un objetivo que alcanzar. En una mirada lineal de la vida, la vida es una sucesión de puntos. Puntos de los que partimos y puntos a los que llegaremos si tenemos “éxito”. En esta mirada, todo lo que se interpone al avance es un enemigo que hay que vencer, derribar, evitar, engañar. La vida es medida así en términos de éxitos y fracasos y, nuestra propia valoración de lo que somos, baila al ritmo de ese compás. La Astrología, a través del estudio la Carta Natal, nos permite comprender la vida en forma circular, en la que el Ser va desplegando su potencial. Nacemos con un potencial energético, que podremos ir desplegando a lo largo de la vida. Los sentimientos, emociones, intuición, percepción, pensamientos y el cuerpo son algunas de las “herramientas” de las que estamos dotados para este despliegue. No se trata de llegar a un punto, sino de un aprendizaje circular donde cada cosa que pasa en el afuera es reflejo de algo mío y lo que siento, pienso, veo y vivo me muestra quien estoy siendo en cada momento. Entonces, cada hecho, sentimiento, emoción, pensamiento cobra significado. Pasan de ser obstáculos para vencer a fieles reflejos de quienes estamos siendo, guías que muestran el camino. Este camino, no viene con Manual, es de cada uno y al mismo tiempo es con todo lo que nos rodea ya que nuestro aprendizaje es en el vínculo, en el vínculo con otros seres humanos y en el vínculo con todo lo que nos rodea, la naturaleza, la materia, el universo. Dejamos así de ser un “producto” adaptable a “la cartera de la dama y al bolsillo del caballero”, para Ser nosotros mismos en cada momento. Sin definiciones estáticas, sin rótulos, conectados con la vida y vibrando con nuestra nota única. Compartiendo con los otros nuestra esencia y nuestro espíritu a cada momento. ¿QUIEN ESTAS SIENDO HOY?
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